Marcelo Paradiso: un verdadero IronMan

Venimos al mundo a luchar por nuestros sueños. Un ejemplo.

 Ganador del duatlón sprint del porteño Parque Roca y también subió a la cima del podio en los 10K de Lobos pero su mejor victoria consistió en salir de terapia intensiva con la misma velocidad que embalaba con la bicicleta hasta que un grupo de desconocidos, a bordo de un automóvil robado, lo atropelló mientras pedaleaba por las rutas del oeste bonaerense como entrenamiento con miras al triatlón IronPunta de Uruguay. Dos meses después, tras perder el brazo izquierdo por completo y con lesiones en su espalda, Marcelo Paradiso volvió a pedalear y correr para demostrar que no es un triatletaconvencional sino uno muy especial que continuará destacándose gracias a su fuerza de voluntad y el apoyo de su familia que esta semana se agrandará con la llegada de su segundo hijo.

Lo unico que te puedo decir es que venimos a este mundo a luchar por nuestros sueños y sin eso nada tiene sentido.
 
Su gran sueño deportivo era debutar en un triatlón IronMan para el que se había preparado en no menos de cuatro oportunidades que nunca concretó debido a la falta de recursos económicos. Esta vez sería diferente, tenía la posibilidad de competir del otro lado del Río de la Plata, sólo le faltaban dos semanas pero un auto lo embistió sin siquiera detenerse para auxiliarlo.“Nunca encontraron a los que me atropellaron, el auto tenía pedido de captura desde hace una semana y apareció quemado sin patente ni papeles, salvé mi vida gracias a Carlos, un automovilista que paró a socorrerme y, junto con un motociclista, improvisaron un torniquete con una mochila para que no me desangrara”, explicó Marcelo Paradiso en diálogo con Eldepornauta.com. A sus 35 años, casado con Gimena de pasado de nadadora que comprende su pasión deportiva y padre de Agostina de cinco años, ya piensa en el futuro que tiene nombre, Bautista, el nuevo integrante del clan Paradiso cuya esposa dará a luz esta semana.
 
“En mi primera noche en terapia intensiva tenía unos dolores terribles, me tuvieron que dar morfina y yo sólo miraba la pared pensando todo el tiempo en una sola cosa, cómo haría con un solo brazo para meter los cambios y frenar con la bicicleta, el cuerpo estaba sufriendo pero mi cabeza ya estaba maquinando la vuelta a las pistas y eso que todavía no habían pasado ni veinticuatro horas del accidente”, reveló quien agradeció el apoyo de todo el ambiente del deporte incluidos sus admirados representantes olímpicos como el rionegrino Daniel Fontana y el cordobés Oscar Galíndez que le envió de regalo su indumentaria autografiada que prometió lucir desde el podio cuando dentro de unos pocos meses corra la prueba de diez kilómetros en el Parque Gorki Grana de la localidad de Morón, su patria chica en el oeste bonaerense.
 
Su vínculo con el triatlón es una historia de amor a primera vista que nació cuando tenía diecisiete años y viajó a Chascomús para alentar a quien luego se convirtió en su entrenador, Daniel Gómez, que también lo impulsó a formarse como guardavidas e instructor de spinning. “Nos conocimos en el gimnasio que él manejaba en el Club Morón y me enseñó a nadar en la pileta del Club Argentino de Castelar, cuando él se fue a trabajar a Europa me entrenó Deborah Slythe y los planes alimenticios siempre me los armó la nutricionista Lorena Elorga y también cuento con la ayuda del masajista David Gabriel, son cuatro grandes profesionales pero también como personas”, detalló Marcelo Paradiso que día por medio asiste a una clínica de rehabilitación de alta complejidad para poder reintegrarse a su trabajo en una empresa distribuidora de respuestos automotrices.
 
“El triatlón te genera una pasión tan grande que me impulsa a salir adelante e incluso me llevó a vender mi Peugeot 205 para comprarme una bicicleta de contrarreloj con cuadro y horquilla de carbono que me destrozaron por completo en el accidente, ahora pedaleo en una bici fija mientras busco algún sponsor o ayuda económica”, afirmó quien logró el sexto puesto de la general absoluta en la primera edición del Half Triathlon Punta del Este con un tiempo de 4h32m tras haber estado cuarto durante el ciclismo. Su historia deportivo cuenta con una mejor marca de 35 minutos para correr diez kilómetros y registró 1h22m en veintiuno mientras que completó los 42K de Mar del Plata en tres horas y media, tiempo que repitió en el Maratón de Buenos Aires a pesar de sufrir una periostitis.
 
“No sé si volveré a igualar esas marcas, tampoco sé cuanto tiempo me demandará volver a cruzar la meta en un triatlón pero estoy seguro que me colgaré la medalla finisher en el IronMan y que cada vez que me presente en una línea de largada será para terminar entre los mejores de mi categoría, mi actitud no cambiará, al contrario, ahora redoblaré las ganas y el esfuerzo”, aseguró este fanático tanto de la fuerza de los hits de Los Ramones como de la garra que caracteriza a su amado Boca Juniors, dos cualidades que próximamente desplegará en las pistas

Fecha: 28/11/2014